¿Te pasa mucho que sientes ganas descontroladas de comer algo? ¿Sabes por qué te sucede eso?

Muchas veces estas ganas no son por no haber comido ( ¡y lo sabes!). Hay motivos biológicos y psicológicos detrás. Los antojos varían según el momento y la persona pero nuestro cuerpo suele “necesitar”, generalmente, ciertos alimentos: azúcar, carbohidratos, chocolate, sal y queso.

Para poder reconocer cuándo se trata de hambre y cuándo es sólo comer por comer, es importante tener en cuenta los motivos que podrían ocasionar estas ansias.

 

LA HORMONA DEL PLACER

La serotonina, también conocida como la hormona del placer, tiene una gran influencia sobre el estado de ánimo, apetito y digestión. Nuestro cuerpo la libera en mayor cantidad cuando comemos azúcar y carbohidratos, lo que nos hace sentir muy bien (temporalmente). Cuando los niveles de esta hormona se encuentran bajos (por la salud del tracto gastro-intestinal disminuida, consumo de alcohol, ansiedad, depresión y desorden obsesivo compulsivo), nuestro cerebro automáticamente piensa en un dulce o chocolate para sentirse mejor.

LA HORMONA DEL RELAX

Las endorfinas son hormonas que tienen un efecto muy similar sobre nuestro organismo: nos hacen sentir relajados. Las producimos al dormir, al hacer ejercicio y al consumir este tipo de alimentos que generan la sensación de “querer más”. Estudios indican que a nivel químico, los efectos que el azúcar tiene sobre nosotros, pueden ser más intensos que los de la cocaína.

También se ha descubierto que la caseína, la proteína de la leche y quesos, al ser digerida, también tiene el poder de hacernos sentir bien.

SISTEMA DIGESTIVO DESBALANCEADO

De la misma manera, si nuestro tracto gastro-intestinal no está sano o hay un desbalance de enzimas digestivas y bacterias “buenas” versus las “malas”, no será capaz de digerir y absorber los nutrientes necesarios. Esto puede generar deficiencias de ciertos minerales como magnesio, ocasionando que el cuerpo nos pida ciertos alimentos ricos en ellos.

 

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NUESTRAS EMOCIONES

Por último, nuestras emociones también juegan un rol importante sobre los antojos y lo que el cuerpo nos pide. El aburrimiento, tristeza, estrés, baja autoestima e imagen corporal negativa, muchas veces nos llevan a “comer por comer”.

 

Cómo atacar las ganas de comer por comer

Luego de identificar el motivo por el cual estamos teniendo tantos antojos, es importante aprender a manejarlos y controlarlos.

1) ¡Hidrátate!… muchas veces es sed lo que tenemos y la confundimos con hambre o ganas de comer.

2) Ten claro que la satisfacción que te puede dar ese alimento lleno de azúcar o carbohidratos, durará muy poco tiempo. Comer un alimento nutritivo puede darte el mismo gusto o, por lo menos, distraerte de la “necesidad” de comer el dulce.

3) ¡Muévete! Hacer ejercicio genera las mismas sensaciones que estas hormonas: relajación, felicidad y placer. Además, tiene otros beneficios sobre nuestro organismo y aspecto físico: eleva tu autoestima y mantiene tu estado de ánimo más estable.

4) Si puedes medita o sal a darte una vuelta y respira aire puro. Procura recibir sol de 15 a 20 minutos diarios.

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Es bueno “limpiar” el organismo de este tipo de comida , ya que, de cierto modo, tu cuerpo se ha vuelto adicto a ellos. Haz un esfuerzo y evita, en la medida de lo posible, comerlos por 21 días; verás que tu cuerpo dejará de pedírtelos o lo hará con menos frecuencia e intensidad.

Con esto no quiero decir que debemos retirar los carbohidratos y chocolates por completo de la dieta. Tenemos que aprender a escuchar lo que nuestro cuerpo realmente necesita y darnos un gustito de vez en cuando, sin que se vuelva una adicción o una necesidad que no podamos controlar.

 

Brunella Carulla

Asesoría Nutricional

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Agradecimiento Freshbite – Restaurante de comida saludable